Las notas y papeles de este sitio
"Esperando la guerra, esperando la recesión"
Alberto Alberdi Larizgoitia 9-1-03
"¿Qué pasa con la Inversión Extranjera en Euskadi?"
Alberto Alberdi Larizgoitia 20-12-02
"El falaz argumento antideflación del gobernador Bernanke"
Alberto Alberdi Larizgoitia 5-12-02
"Para no tocar fondo"
Alberto Alberdi Larizgoitia 5-12-02
"La apuesta optimista de la OCDE"
Alberto Alberdi Larizgoitia 26-11-02
"Por si alguien no se ha enterado todavía : el riesgo es la deflación"
Alberto Alberdi Larizgoitia 8-11-02
"Todo va bien, o es que todavía todo puede ir mal pero más tarde"
Alberto Alberdi Larizgoitia 31-10-02
Las bases financieras de la recuperación económica: el riesgo de caer en una nueva vuelta de la vieja noria de siempre Alberdi Larizgoitia 9-6--02
¿Va la economía americana hacia una nueva y próxima recesión?
Un análisis a través del Indicador Adelantado Compuesto del Conference Board
Alberto Alberdi Larizgoitia 23-5--02
"La cumbre de Barcelona y el crecimiento económico de Europa"
Alberto Alberdi Larizgoitia 21-3-02
"Tasa de paro 1977-2001. Diagrama de fase"
Alberto Alberdi Larizgoitia
22-2-2002
¿Y si la recesión volviera a empezar?Los riesgos de una recaida de la economía americana
Alberto Alberdi Larizgoitia
18-2-2002
"Firme recuperación de la rentabilidad del capital en la economía vasca",
Alberto Alberdi Larizgoitia. Eusko News and Media,150, 11-2-2002
Sobre las consecuencias económicas de la violencia.Una revista crítica de "The Economic Cost of Conflict: A Case-Control Study for the Basque Country",
Alberto Abadie y Javier Gardeazabal.
NBER Working Paper nºw8478.
Septembre2001)
por Alberto Alberdi Larizgoitia
 

 


Esperando la guerra,esperando la recesión 10-1-03

Cuando la mayoría de los observadores hablaban de recuperación inminente, y a la vista de los indicadores recogidos en este sitio Web, sugerimos que cuando menos la ansiada recuperación debería esperar hasta mediados de 2003. A comienzos de este año, comienzan a apreciarse algunas señales positivas en los indicadores adelantados, sobre todo en Estados Unidos( el del Conference Board, el manufacturero del ISM)
Pero sería un error echar las campanas al vuelo porque no hay nada consistente: los servicios en el mismo ISM han sufrido un fuerte revés, la producción industrial está muy baja y se espera con temor las cifras de empleo de mañana día 10.
Por si fuera poco, las medidas anunciadas por Bush son completamente decepcionantes, y a lo más que podemos esperar es a que la Guerra que parece decidida, ante el pasmo general, pueda dar un respiro a la economía americana. Quizá sea eso lo que anuncian los indicadores y lo que nos lleva a recordar que hace unos meses nos preguntamos si había recesión por la expectativas de guerra o la cuestión real era exactamente la contraria: la historia británica nos enseña que el imperialismo es una criatura de la depresión, cosa que al parecer tiene bien presente Tony Blair.

Con respiro o sin él, todo ello es bien poca cosa para Europa, que si es pasiva ante la amenaza de una guerra deleznable no lo es menos ante los acontecimientos económicos. Hoy mismo, y por increible que parezca las autoridades económicas europeas hablan de la necesidad de ajuste presupuestario en los países incumplidores con el pacto de estabilidad: el problema de Europa es de flexibilidad, se afirma. Es un discurso que no se ha sostenido nunca: Europa creció más que USA y tuvo un menor paro cuando el discurso de los nuevos fundamentalistas no existía y su perfomance relativa se ha ido deteriorando pari passu con la ganancia de posiciones del mismo.
Sólo cuando el paro comience a crecer claramente, veremos que todo ese discurso se desploma como un castillo de naipes, como está ocurriendo ya en España, donde el paro registrado viene dando señales claras de deterioro, a pesar de que la baja productividad sostiene la ocupacion. El problema es que entonces ni siquiera estaremos preparados para otra política económica, porque prácticamente nadie ha hablado de cuál puede ser.

10-1-2003.

El falaz argumento antideflacion del gobernandor Bernanke 10-12-02

El riesgo es la deflación, decíamos en un comentario fechado el día 8 del pasado mes de noviembre. Y héte aquí que estos días nos topamos con el texto de una conferencia de Ben Bernanke, uno de los gobernadores de la Reserva Federal, fechada el 21 del mismo mes, con el sugestivo título: "Deflation: Making sure "It" doesn´t happen here".
Tratándose de una autoridad tan señalada, no sólo por el cargo sino por la larga y reputada trayectoria académica de Ben y sus escritos en materia financiera, se podría suponer que basta con leer el título para quedar tranquilo.
No se lo recomiendo. Lo de quedarse tranquilo, quiero decir, porque a fuer de sincero debo advertirles que a mí como a muchos otros supongo su lectura me ha llenado de inquietudes.

Que una autoridad monetaria se preste a analizar los riesgos deflacionistas es toda una señal de que vivimos un cambio de época que va a requerir una nueva mentalidad para enfrentarse a los problemas económicos. Quien más quien menos, mirando de reojo a Japón, es consciente de esto; bueno salvo posiblemente el paquidermo europeo de Franckfurt. Es de agradecer por ello la oportunidad y actualidad del análisis de Ben; pero desde luego no sus argumentos.
Vean si no un apretado resumen: la economía americana está a salvo de la inflación porque 1) es flexible; 2) por la fortaleza financiera de las familias, las empresas y el sistema bancario; y 3) por la determinación de la Reserva Federal de darle a la máquina de imprimir si es preciso.

El primer aserto es contradictorio; la flexibilidad si hace algo es allanar el camino, sobre el segundo nos tememos que de ser cierto aquello que nos decían de niños le habrá crecido la nariz, y el tercero es el compendio más claro de una concepción errónea de teoría monetaria que sigue creyendo que el dinero puede entrar de forma exógena en la economía y no ligado a decisiones de gasto de las empresas, los cosumidores y el gobierno.

Bernanke no es tan ingenuo para no desechar la idea del dinero caido desde un helicóptero, pero sí para creer que la mera voluntad del banco central más allá de la reducción de tipos puede inyectar dinero en la eonomía a voluntad e independientemente de las decisiones de gasto de los agentes. Para un postkeynesiano su artículo es una pieza de museo de los errores de la ortodoxia, no le falta ni siquiera la analogía con el dinero mercancía (nada menos que el oro) de la que se vale para sostener su argumentación.

Cuando sesudos economistas académicos tienen que explicar las cosas de manera que se entiendan ( el griego de las revistas no sirve en un club económico) pasan cosas así. Cosas que nos llevan a exclamar una vez más:" pushing on a string", no se puede empujar desde el extremo de una cuerda. En fin el lector interesado tiene aquí mismo una revista del libro "Credit, Money and Production" que puede venirle como anillo al dedo.

Afortunadamente, no todas las conclusiones del artículo mueven a igual preocupación. Es de agradecer que un teórico que hasta hace poco nos invitaba a caer en el error de reglas automáticas de política monetaria, se declare partidario si es preciso de una acción agresiva, de una política de bajos tipos a ultranza, diríamos nosotros, que trate de doblegar también los tipos a largo a través de la determinación antideflacionista del banco central. Eso está bien; pero Ben, si la ocasión llega y los bajos tipos no estimulan el gasto siempre hará falta el concurso del único agente que es capaz de ir contracorriente: el Gobierno y su déficit.

 


Para no tocar fondo
5-12-02

Desde la primavera pasada, y con más enfasis si cabe a la vuelta de vacaciones, venimos comentando que de acuerdo con los indicadores adelantados y con la producción industrial la recuperación tardaría un año en llegar, y que la sincronización de los ciclos de las principales economías era preocupante, advirtiendo por ello que las autoridades económicas europeas estaban reaccionando con un retraso absolutamente censurable.
Hoy que ha bajado tipos el Banco Central Europeo hasta el 2,75%, y que nosotros hemos actualizado los Indicadores Cíclicos, constatamos que el retraso era en efecto clamoroso.

Aunque algunas señales para la economía americana son dudosas: flamante crecimiento del tercer trimestre, alta productividad, mejora del sector servicios, lo cierto es que la impresión general es que las economías de la OCDE, y sobre todo Europa, languidecen más y más a medida que pasa el tiempo.
Y es que en el perfil cíclico comienzan a advertirse signos de que la actual fase de ciclo corto se incardina en un ciclo más amplio, más exactamente en la parte descendente del mismo. Esto es especilmente llamativo en los datos de Producción Industrial en Europa, que parecen sugerir que estamos en la fase recesiva de un ciclo que ha cubierto toda la década de los noventa y que todavía no habría tocado fondo.

Es posible que la economía europea no haya tocado fondo; pero también es posible que no tenga que tocarlo. El futuro no está escrito, sino que se construye en buena medida con el margen de decisión que todavía nos queda. Lo que pasa es que hay que saber aprovecharlo con bastante más audacia y buen sentido de lo que se está haciendo en Europa hasta la fecha
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La apuesta optimista de la OCDE 26-11-02

Las previsiones de la OCDE de este mes de noviembre que anticipan el tradicional informe de diciembre sugieren que el momento económico está repleto de dudas. Estados Unidos va a crecer en 2003 un poco por encima de la tasa de este año( hasta el 2,6%); Japón mejora pero sobre un dato negativo y la Unión Europea dobla su crecimiento desde un escaso 0,9 a un 1,9. Así en conjunto el área tendría un crecimiento del 2,2% en 2003.

Pero como el propio organismo reconoce, ese es casi el mejor escenario previsible, porque todo él está pendiente de tres hilos cuyo comportamiento no se sabe si será el adecuado: 1) las condiciones financieras de familias y empresas; 2) el estímulo suficiente de la política macroeconómica y 3) la realización de mas reformas estructurales.
Dejando el manido tema de las reformas, que a estas alturas no nos van a sacar del apuro, es evidente que las dudas sobre los otros dos son enormes. El primero de ellos es especialmente problemático en Estados Unidos porque de nada vale decir que la riqueza neta de las familias respecto a la renta ha vuelto a la tendencia histórica si se corre el riesgo de que se derrumbe como consecuencia de un colapso del mercado inmobiliario y de una nuevo desplome del mercado bursátil.

Con la ayuda del "héroe" Greenspan, los consumidores están haciendo lo imposible para aguantar hasta que llegue la ayuda del "séptimo de caballería" en forma de inversión. Hasta ahora los indicadores sugieren que el pulso es bajo y que la agonía puede mantenerse un tiempo, pero no hay ninguna garantía de que con un cambio en los mercados se pueda sostener hasta el punto de encender el motor de la inversión empresarial.

Por otro lado, las políticas económicas son la asignatura pendiente de la Unión Europea, como lo atestiguan sus pobres resultados de crecimiento que, sorprendentemente, todavía no levantan críticas profundas en un espacio donde se echa de menos una opinión pública europea. El Banco Central Europeo no tiene nada de héroe sino acaso de villano descomprometido y egoista que siempre reacciona tarde; mientras que la política fiscal se recupera lentamente de los excesos de fundamentalismo cultivados en Europa en los últimos años.

Para cerrar el cuadro, las coyunturas de los distintos espacios están sincronizadas por lo que nadie puede esperar que el vecino venga al rescate. La cuestión es hasta cuando puede Europa seguir esperando que la baja productividad haga tolerable en términos de empleo un pobre balance económico. ¿Tiene algo que ver todo esto con aquél ambicioso anuncio de la cumbre de Lisboa? Hoy ya parece evidente que sólo una crisis profunda sacará a la Unión del letargo al que la están conduciendo unas instituciones políticas inadecuadas

 

 

Todo va bien, o es que todavía todo puede ir mal, pero más tarde (31-10-02)


No, no es que no sepamos reconocer las equivocaciones. El PIB de Estados Unidos del tercer trimestre ha crecido nada menos que un 3,1% en tasa anual, y si los expertos se quedaron cortos no digamos nada los augures, que como este sitio pronosticaban una vuelta a la recesión o algo así.

Hay que reconocer que el perfil no daba para un cambio tan brusco a pesar de que el segundo trimestre pudo sugerir lo contrario. La lectura que podría hacerse de todo esto es que los expertos están en el buen camino y que el crecimiento de 2003 iría del 3% para arriba, cifras que parecen gustar a todo el mundo, si no que se lo pregunten al Ministro español de Hacienda.


A riesgo de equivocarnos dos veces, nuestra opinión es que esos pronósticos no se van a cumplir. Mañana conoceremos los datos de empleo de octubre que ya fueron malos en setiembre y también el Indice manufacturero del ISM. Ambos pueden ser negativos y si los indicadores adelantados vienen señalando persistentemente que el descenso está por venir, es muy posible que llegue y el alivio de hoy se convierta en preocupación mañana mismo.

¿Cómo entender si no que ahora se esté pensando más que nunca en un descenso de tipos? El deflactor del PIB americano está en el entorno del 1% lo que es francamente bajo, y por todas partes se apuntan tendencias recesivas.
La India registra los tipos más bajos en 23 años y en Europa, Alemania ofrece una situación preocupante, por más que el indicador coincidente de la zona euro haya registrado una leve mejoría en setiembre.

 

 

 

Por si alguien no se ha enterado todavía: el riesgo es la deflación (8-11-02)

Si las previsiones de los expertos y los organismos internacionales merecieran alguna credibilidad, la Resereva Federal se habría vuelto loca. ¿A quien se le ocurre bajar los tipos hasta el 1,25% en una economía que tiene unas perspectivas de crecimiento por encima del 3%?
El hecho de que la recesión de doble fondo no se haya confirmado en Estados Unidos en el tercer trimestre (el PIB crece un 3,1% en tasa anual) no significa que las perspectivas no sean de lo más sombrías.

En el comentario del 31 de octubre decíamos que
con el deflactor del PIB americano en el entorno del 1% y con los indicadores adelantados y reales marcando una clara senda de deterioro la situación era comprometida. Después de la decisión de la Reserva Federal, la opinión ya habla sin ambages del riesgo de deflación. Stephen Roach, uno de los analistas más valiosos, se atreve a decir incluso que a pesar de que la Reserva está siendo muy agresiva es posible que ya sea tarde para evitar la deflación.

Lo cierto es que si atendemos a los indicadores de precios, parece claro que hace ya tiempo que vienen marcando la senda de la deflación, y que la disparatada opinión de algunos que creen que la deflación debe suponer descensos generalizados de precios, es la que puede hacer que lleguemos tarde. Los precios de producción llevan más de un año en la deflación, y hay quien opina que una correcta estimación de los de consumo ( precios hedónicos) no estaría tampoco muy lejos de los niveles deflacionistas.

Y es que hay quien ha definido un objetivo de precios del 2% como máximo tolerable, sin darse cuenta de que ese 2% es también casi un umbral mínimo, por debajo del cual los riesgos deflacionarios son patentes no ya para la industria sino para toda la economía.

El paladín de esa ceguera es sin duda el Banco Central Europeo, institución que no es que llegue tarde es que parece que no entiende nada.Ha bastado una leve mejoría coyuntural en setiembre, para que demore aún más una decisión que ya llegaba con retraso. Una parte significativa de Europa está ya estancada cuando no bordea la deflación, y en algunos países como España lo que hay es estancamiento con una inflación que se apagará drásticamente en cuanto acabe un ciclo del crédito que ya no puede durar mucho.

Cuando los problemas no han hecho más que asomar parece que todas las instituciones europeas - BCE y Pacto de estabilidad - van a quedar rápidamente en entredicho. ¿Habrá capacidad de reacción en Europa? ¿ Qué harán los fundamentalistas que han proscrito el déficit en España?
"Que no te toquen tiempos interesantes que vivir". La verdad es que el adagio probablemente no se cumple nunca; por lo que simplemente podemos pedir que no sean muy interesantes.