Esperando
la guerra,esperando la recesión
10-1-03
Cuando
la mayoría de los observadores hablaban de recuperación inminente,
y a la vista de los indicadores recogidos en este sitio Web, sugerimos que cuando
menos la ansiada recuperación debería esperar hasta mediados de
2003. A comienzos de este año, comienzan a apreciarse algunas señales
positivas en los indicadores adelantados, sobre todo en Estados Unidos( el del
Conference Board, el manufacturero del ISM)
Pero sería un error echar las campanas al vuelo porque no hay nada consistente:
los servicios en el mismo ISM han sufrido un fuerte revés, la producción
industrial está muy baja y se espera con temor las cifras de empleo de
mañana día 10.
Por si fuera poco, las medidas anunciadas por Bush son completamente decepcionantes,
y a lo más que podemos esperar es a que la Guerra que parece decidida,
ante el pasmo general, pueda dar un respiro a la economía americana.
Quizá sea eso lo que anuncian los indicadores y lo que nos lleva a recordar
que hace unos meses nos preguntamos si había recesión por la expectativas
de guerra o la cuestión real era exactamente la contraria: la historia
británica nos enseña que el imperialismo es una criatura de la
depresión, cosa que al parecer tiene bien presente Tony Blair.
Con
respiro o sin él, todo ello es bien poca cosa para Europa, que si es
pasiva ante la amenaza de una guerra deleznable no lo es menos ante los acontecimientos
económicos. Hoy mismo, y por increible que parezca las autoridades económicas
europeas hablan de la necesidad de ajuste presupuestario en los países
incumplidores con el pacto de estabilidad: el problema de Europa es de flexibilidad,
se afirma. Es un discurso que no se ha sostenido nunca: Europa creció
más que USA y tuvo un menor paro cuando el discurso de los nuevos fundamentalistas
no existía y su perfomance relativa se ha ido deteriorando pari passu
con la ganancia de posiciones del mismo.
Sólo cuando el paro comience a crecer claramente, veremos que todo ese
discurso se desploma como un castillo de naipes, como está ocurriendo
ya en España, donde el paro registrado viene dando señales claras
de deterioro, a pesar de que la baja productividad sostiene la ocupacion. El
problema es que entonces ni siquiera estaremos preparados para otra política
económica, porque prácticamente nadie ha hablado de cuál
puede ser.
10-1-2003.
El
falaz argumento antideflacion del gobernandor Bernanke
10-12-02
El
riesgo es la deflación, decíamos en un comentario fechado
el día 8 del pasado mes de noviembre. Y héte aquí que estos
días nos topamos con el texto de una conferencia de Ben Bernanke, uno
de los gobernadores de la Reserva Federal, fechada el 21 del mismo mes, con
el sugestivo título: "Deflation:
Making sure "It" doesn´t happen here".
Tratándose de una autoridad tan señalada, no sólo por el
cargo sino por la larga y reputada trayectoria académica de Ben y sus
escritos en materia financiera, se podría suponer que basta con leer
el título para quedar tranquilo.
No se lo recomiendo. Lo de quedarse tranquilo, quiero decir, porque a fuer de
sincero debo advertirles que a mí como a muchos otros supongo su lectura
me ha llenado de inquietudes.
Que una autoridad monetaria
se preste a analizar los riesgos deflacionistas es toda una señal de
que vivimos un cambio de época que va a requerir una nueva mentalidad
para enfrentarse a los problemas económicos. Quien más quien menos,
mirando de reojo a Japón, es consciente de esto; bueno salvo posiblemente
el paquidermo europeo de Franckfurt. Es de agradecer por ello la oportunidad
y actualidad del análisis de Ben; pero desde luego no sus argumentos.
Vean si no un apretado resumen: la economía americana está a salvo
de la inflación porque 1) es flexible; 2) por la fortaleza financiera
de las familias, las empresas y el sistema bancario; y 3) por la determinación
de la Reserva Federal de darle a la máquina de imprimir si es preciso.
El primer aserto es contradictorio; la flexibilidad si hace algo es allanar
el camino, sobre el segundo nos tememos que de ser cierto aquello que nos decían
de niños le habrá crecido la nariz, y el tercero es el compendio
más claro de una concepción errónea de teoría monetaria
que sigue creyendo que el dinero puede entrar de forma exógena en la
economía y no ligado a decisiones de gasto de las empresas, los cosumidores
y el gobierno.
Bernanke no es tan ingenuo para no desechar la idea del dinero caido desde un
helicóptero, pero sí para creer que la mera voluntad del banco
central más allá de la reducción de tipos puede inyectar
dinero en la eonomía a voluntad e independientemente de las decisiones
de gasto de los agentes. Para un postkeynesiano su artículo es una pieza
de museo de los errores de la ortodoxia, no le falta ni siquiera la analogía
con el dinero mercancía (nada menos que el oro) de la que se vale para
sostener su argumentación.
Cuando sesudos economistas académicos tienen que explicar las cosas de
manera que se entiendan ( el griego de las revistas no sirve en un club económico)
pasan cosas así. Cosas que nos llevan a exclamar una vez más:"
pushing on a string", no se puede empujar desde el extremo de una cuerda.
En fin el lector interesado tiene aquí mismo una revista del libro "Credit,
Money and Production" que puede venirle como anillo al dedo.
Afortunadamente, no todas las conclusiones del artículo mueven a igual
preocupación. Es de agradecer que un teórico que hasta hace poco
nos invitaba a caer en el error de reglas automáticas de política
monetaria, se declare partidario si es preciso de una acción agresiva,
de una política de bajos tipos a ultranza, diríamos nosotros,
que trate de doblegar también los tipos a largo a través de la
determinación antideflacionista del banco central. Eso está bien;
pero Ben, si la ocasión llega y los bajos tipos no estimulan el gasto
siempre hará falta el concurso del único agente que es capaz de
ir contracorriente: el Gobierno y su déficit.
Para no tocar fondo
5-12-02
Desde la primavera pasada,
y con más enfasis si cabe a la vuelta de vacaciones, venimos comentando
que de acuerdo con los indicadores adelantados y con la producción industrial
la recuperación tardaría un año en llegar, y que la sincronización
de los ciclos de las principales economías era preocupante, advirtiendo
por ello que las autoridades económicas europeas estaban reaccionando
con un retraso absolutamente censurable.
Hoy que ha bajado tipos el Banco Central Europeo hasta el 2,75%, y que nosotros
hemos actualizado los Indicadores Cíclicos,
constatamos que el retraso era en efecto clamoroso.
Aunque algunas señales
para la economía americana son dudosas: flamante crecimiento del tercer
trimestre, alta productividad, mejora del sector servicios, lo cierto es que
la impresión general es que las economías de la OCDE, y sobre
todo Europa, languidecen más y más a medida que pasa el tiempo.
Y es que en el perfil cíclico comienzan a advertirse signos de que la
actual fase de ciclo corto se incardina en un ciclo más amplio, más
exactamente en la parte descendente del mismo. Esto es especilmente llamativo
en los datos de Producción Industrial en Europa, que parecen sugerir
que estamos en la fase recesiva de un ciclo que ha cubierto toda la década
de los noventa y que todavía no habría tocado fondo.
Es posible que la economía europea no haya tocado fondo; pero también
es posible que no tenga que tocarlo. El futuro no está escrito, sino
que se construye en buena medida con el margen de decisión que todavía
nos queda. Lo que pasa es que hay que saber aprovecharlo con bastante más
audacia y buen sentido de lo que se está haciendo en Europa hasta la
fecha.
La apuesta optimista de la OCDE 26-11-02
Las
previsiones de la OCDE de este mes de noviembre que anticipan el tradicional
informe de diciembre sugieren que el momento económico está repleto
de dudas. Estados Unidos va a crecer en 2003 un poco por encima de la tasa de
este año( hasta el 2,6%); Japón mejora pero sobre un dato negativo
y la Unión Europea dobla su crecimiento desde un escaso 0,9 a un 1,9.
Así en conjunto el área tendría un crecimiento del 2,2%
en 2003.
Pero como el propio organismo reconoce, ese es casi el mejor escenario previsible,
porque todo él está pendiente de tres hilos cuyo comportamiento
no se sabe si será el adecuado: 1) las condiciones financieras de familias
y empresas; 2) el estímulo suficiente de la política macroeconómica
y 3) la realización de mas reformas estructurales.
Dejando el manido tema de las reformas, que a estas alturas no nos van a sacar
del apuro, es evidente que las dudas sobre los otros dos son enormes. El primero
de ellos es especialmente problemático en Estados Unidos porque de nada
vale decir que la riqueza neta de las familias respecto a la renta ha vuelto
a la tendencia histórica si se corre el riesgo de que se derrumbe como
consecuencia de un colapso del mercado inmobiliario y de una nuevo desplome
del mercado bursátil.
Con la ayuda del "héroe" Greenspan, los consumidores están
haciendo lo imposible para aguantar hasta que llegue la ayuda del "séptimo
de caballería" en forma de inversión. Hasta ahora los indicadores
sugieren que el pulso es bajo y que la agonía puede mantenerse un tiempo,
pero no hay ninguna garantía de que con un cambio en los mercados se
pueda sostener hasta el punto de encender el motor de la inversión empresarial.
Por otro lado, las políticas económicas son la asignatura pendiente
de la Unión Europea, como lo atestiguan sus pobres resultados de crecimiento
que, sorprendentemente, todavía no levantan críticas profundas
en un espacio donde se echa de menos una opinión pública europea.
El Banco Central Europeo no tiene nada de héroe sino acaso de villano
descomprometido y egoista que siempre reacciona tarde; mientras que la política
fiscal se recupera lentamente de los excesos de fundamentalismo cultivados en
Europa en los últimos años.
Para cerrar el cuadro, las coyunturas de los distintos espacios están sincronizadas por lo que nadie puede esperar que el vecino venga al rescate. La cuestión es hasta cuando puede Europa seguir esperando que la baja productividad haga tolerable en términos de empleo un pobre balance económico. ¿Tiene algo que ver todo esto con aquél ambicioso anuncio de la cumbre de Lisboa? Hoy ya parece evidente que sólo una crisis profunda sacará a la Unión del letargo al que la están conduciendo unas instituciones políticas inadecuadas
Todo va bien, o es que todavía todo puede ir mal, pero más tarde (31-10-02)
No,
no es que no sepamos reconocer las equivocaciones. El PIB de Estados Unidos
del tercer
trimestre ha crecido nada menos que un 3,1% en tasa anual, y si los expertos
se quedaron cortos no digamos nada los augures, que como este sitio pronosticaban
una vuelta a la recesión o algo así.
Hay que reconocer que el perfil no daba para un cambio tan brusco a pesar de que el segundo trimestre pudo sugerir lo contrario. La lectura que podría hacerse de todo esto es que los expertos están en el buen camino y que el crecimiento de 2003 iría del 3% para arriba, cifras que parecen gustar a todo el mundo, si no que se lo pregunten al Ministro español de Hacienda.
A riesgo de equivocarnos dos veces, nuestra opinión es que esos pronósticos
no se van a cumplir. Mañana conoceremos los datos de empleo de octubre
que ya fueron malos en setiembre y también el Indice manufacturero del
ISM. Ambos pueden ser negativos y si los indicadores adelantados vienen señalando
persistentemente que el descenso está por venir, es muy posible que llegue
y el alivio de hoy se convierta en preocupación mañana mismo.
¿Cómo entender si no que ahora se esté pensando más
que nunca en un descenso de tipos? El deflactor del PIB americano está
en el entorno del 1% lo que es francamente bajo, y por todas partes se apuntan
tendencias recesivas.
La India registra los tipos más bajos en 23 años y en Europa,
Alemania ofrece una situación preocupante, por más que el indicador
coincidente de la zona euro haya registrado una leve mejoría en setiembre.
Por si alguien no se ha enterado todavía: el riesgo es la deflación (8-11-02)
Si las previsiones de los expertos
y los organismos internacionales merecieran alguna credibilidad, la Resereva
Federal se habría vuelto loca. ¿A quien se le ocurre bajar los
tipos hasta el 1,25% en una economía que tiene unas perspectivas de crecimiento
por encima del 3%?
El hecho de que la recesión de doble fondo no se haya confirmado en Estados
Unidos en el tercer
trimestre (el PIB crece un 3,1% en tasa anual) no significa que las perspectivas
no sean de lo más sombrías.
En el comentario del 31 de octubre decíamos
que con el deflactor del PIB americano
en el entorno del 1% y con los indicadores adelantados y reales marcando una
clara senda de deterioro la situación era comprometida. Después
de la decisión de la Reserva Federal, la opinión ya habla sin
ambages del riesgo de deflación. Stephen
Roach, uno de los analistas más valiosos, se atreve a decir incluso
que a pesar de que la Reserva está siendo muy agresiva es posible que
ya sea tarde para evitar la deflación.
Lo cierto es que si atendemos a los indicadores
de precios, parece claro que hace ya tiempo que vienen marcando la senda
de la deflación, y que la disparatada opinión de algunos que creen
que la deflación debe suponer descensos generalizados de precios, es
la que puede hacer que lleguemos tarde. Los precios de producción llevan
más de un año en la deflación, y hay quien opina que una
correcta estimación de los de consumo ( precios hedónicos) no
estaría tampoco muy lejos de los niveles deflacionistas.
Y es que hay quien ha definido un objetivo de precios del 2% como máximo
tolerable, sin darse cuenta de que ese 2% es también casi un umbral mínimo,
por debajo del cual los riesgos deflacionarios son patentes no ya para la industria
sino para toda la economía.
El paladín de esa ceguera
es sin duda el Banco Central Europeo, institución que no es que llegue
tarde es que parece que no entiende nada.Ha bastado una leve mejoría
coyuntural en setiembre, para que demore aún más una decisión
que ya llegaba con retraso. Una parte significativa de Europa está ya
estancada cuando no bordea la deflación, y en algunos países como
España lo que hay es estancamiento con una inflación que se apagará
drásticamente en cuanto acabe un ciclo del crédito que ya no puede
durar mucho.
Cuando los problemas no han
hecho más que asomar parece que todas las instituciones europeas - BCE
y Pacto de estabilidad - van a quedar rápidamente en entredicho. ¿Habrá
capacidad de reacción en Europa? ¿ Qué harán los
fundamentalistas que han proscrito el déficit en España?
"Que no te toquen tiempos interesantes que vivir". La verdad es que
el adagio probablemente no se cumple nunca; por lo que simplemente podemos pedir
que no sean muy interesantes.