En un comentario anterior, titulado El difícil equilibrio del mercado hipotecario ante un horizonte de incertidumbre, llamamos la atención sobre la prolongación del boom hipotecario al calor de las persistentes reducciones de tipos del Banco Central Europeo y de la sostenida situación relativa de las economías vasca y española.
Podría decirse entonces y todavía hoy, que estábamos
en un modelo a la americana en el que el endeudamiento de las familias compensaba
la debilidad de la oferta productiva. Bueno, en verdad, no tanto como un modelo
americano, porque por estas latitudes ( en Euskadi) la deuda hipotecaria no
financiaba como allí parcialmente el consumo, ya que como muestra el
gráfico adjunto el conjunto de la misma representa alrededor del 50%
del valor de la nueva producción residencial. Dato coherente con la reducción
que han operado las familias en sus tenencias de activos financieros líquidos.
Fuera calificada o no como burbuja, lo cierto es que un boom inmobiliario-hipotecario como el que vivimos no puede ser sostenible a futuro, y por ello apuntábamos ya a los primeros signos en tal dirección. Pues bien, la actualización de los datos hasta agpsto pasado confirma ambas apreciaciones: la reducción del número de hipotecas en España converge hacia una tasa anual del 5%, y en términos nominales de deuda hipotecaria ya ha descendido por debajo del 20% anual,( tasa que conforme a los últimos datos sería también a la que tiende Euskadi,después de haber estado por encima). Las tasas actuales siguen siendo extraordinariamente elevadas y que constituyen el auténtico secreto de nuestro éxito económico relativo.
La conclusión es que la constucción y el mercado hipotecario están cumpliendo la misión - que en otros coyunturas pudo desempeñar el sector público - de estabilizar la economía en una tasa modesta pero apreciable del 2% de crecimiento, que dadas las nuevas características del mercado de trabajo permite un sostenimiento del empleo, y sirve así de puente hasta que se confirme la recuperación de las grandes economías internacionales.
En estos momentos se concitan signos claros de mejoría en el PIB americano y en el clima empresarial de Alemania que se pueden consultar en este mismo sitio; que de confirmarse podrían suponer la culminación exitosa de esa labor de puente en un periodo de consolidación fiscal del sector público.
Pero todavía puede ser prematuro cantar victoria: el boom hipotecario se está prolongando más de lo que cualquiera hubuiera imaginado; pero la otra parte del río, la de la recuperación industrial no deja de ser todavía una conjetura en el presente momento.
Última actualización 28/3/03
Por Alberto Alberdi Larizgoitia
www.economiavasca.net