Las bases financieras de la recuperación económica: el riesgo de caer en una nueva vuelta de la vieja noria de siempre.
El Gobernador del Banco de España ha llamado la atención sobre el alto nivel al que ha llegado el endeudamiento de las empresas y familias en España, con lo que de alguna manera comenzamos a trasladar a nuestro entorno más próximo algunos de los problemas con los que tropieza el crecimiento de algunas de las principales economías, como es singularmente el caso de la americana.
La existencia de altos niveles de endeudamiento no sólo significa que el crédito tendrá que tender a ralentizarse, sino que la eventual subida de tipos de interés con la que inoportunamente nos amenaza ya el Banco Central Europeo para este mismo año, elevará la carga de la deuda y constreñirá las posibilidades de consumo de las familias y de inversión de las empresas.
Ante este eventual panorama nos hemos formulado la pregunta de cuál puede ser al respecto la situación de Euskadi. Lo cierto es que el tema es tan importante como difícil, y que mucho nos tememos que desde hace ya bastante tiempo apenas ha merecido atención por parte de los analistas. El esfuerzo por elaborar con carácter pionero unas Cuentas Financieras de la economía vasca llevado a cabo en la primera mitad de los noventa ("Aproximación a las Cuentas Financieras de la economía vasca 1985-1991" ALBERDI, Alberto, BARRENA, Leyre y OLALDE, Arantza EKONOMIAZ, nº29)
A pesar de ello, merece la pena al menos realizar
alguna incursión en los datos más generales en busca de alguna
orientación sobre el particular. Esos datos generales, no son otros que
los datos de créditos y depósitos que con carácter trimestral
publica el Banco de España con desglose por provincias y Comunidades
Autónomas.

Como a menudo se ha hecho hincapié, los datos de créditos y depósitos presentan la dificultad de constituir sólo uno de los pasivos y activos en los que se puede materializar la riqueza financiera de los hogares y de las instituciones no financieras. Aunque bien es verdad que su importancia es extraordinaria, especialmente en lo que se refiere a las familias, también lo es que como dificultad añadida en periodos determinados de tiempo se registran variaciones en la composición de las carteras debido a la emergencia de productos financieros de moda por circunstancias coyunturales ( medidas fiscales, tendencias de los tipos...).
Aún con todas esas dificultades, merece la pena volcarse un momento sobre los datos, como vamos a ver a continuación. Así en el gráfico adjunto se muestra la serie de depósitos y créditos del sistema bancario en Euskadi en los veinte años que van desde finales de 1981 hasta fin del pasado año 2001.
La nota más destacada que se observa es la fuerte aceleración del crédito en los tres últimos años, como se muestra por la pendiente de la serie, y por el hecho novedoso hasta la fecha de que el volumen de créditos otorgado por el sistema bancario (cajas, bancos y cooperativas) llega por primera vez en la historia de la serie a alcanzar al volumen de depósitos. Lo que esta aproximación parcial al balance financiero nos sugiere es que en ese periodo se ha debido de producir una reducción substancial del ahorro financiero neto, cuyos flujos anuales acaban finalmente por reflejarse en los stocks.
A partir de esa observación se pueden hacer conjeturas sobre la medida en que los cambios en los instrumentos de financiación han podido influir en un comportamiento así. De entre todos ellos quizá, el más importante es el de los fondos de inversión, que en esta década ha irrumpido con fuerza como alternativa a los depósitos. Sin embargo, de, acciones, obligaciones, tanto entre las familias como entre las empresas. Pero lo cierto es que difícilmente se le puede negar significatividad a ese comportamiento; entre otras razones porque sabemos por ejemplo que en la economía española se ha producido un fenómeno claro de auge del crédito: los hogares e instituciones sin fines de lucro han pasado de unos pasivos en préstamos y otros valores distintos de las acciones, de un 32% del PIB en 1995 a un 50% en 2001; mientras que las sociedades no financieras han pasado de un 47% a un 71% en el mismo periodo.
Naturalmente el auge del crédito y la deuda forma parte de la propia esencia del funcionamiento de la economía empresarial, y se corresponde en gran medida con decisiones de inversión de las empresas y de los hogares, en este caso especialmente en vivienda. Pero aún siendo ello así, no cabe duda de que la substancial elevación de la deuda sobre el PIB supone cada vez más un límite a su desarrollo y una necesidad de esperar a que se cumplan los plazos para que los retornos de la inversión o el menor consumo futuro ayuden a ir cancelando la deuda.
Hay una trasnochada e insípida historia en toda esa concepción de que el equilibrio de las cuentas públicas y el ahorro del sector privado son la base del reciente crecimiento. El lector interesado, podrá encontrar en los papeles de este sitio - del autor (El proceso ahorro inversión en una economía moderna: el caso de la economía vasca", en El papel del ahorro e inversión en el desarrollo económico, ,Ekonomi Gerizan, I,Federación de Cajas de Ahorro Vasco-Navarras 1995. ") y de otros - cumplidas referencias a cómo la teoría postkeynesiana postula una concepción endógena del dinero, de resultas de la cual es son la inversión y el crédito los motores de la economía, y el ahorro y los depósitos su consecuencia directa. No hay tal cosa como un stock de dinero o un mayor ahorro previo como fuente colectiva de una expansión de la demanda, porque el dinero no entra en el sistema caído desde un helicóptero, sino nacido del crédito, y un mayor ahorro de un individuo no hace sino destruir las rentas de otro. Se trata de una imposibilidad lógica que las cifras ilustran a la perfección enseñándonos ahora el origen del "milagro" de ese alto crecimiento con la deuda proscrita. Ha sido la explosión del crédito la que ha puesto en marcha el mecanismo económico, y con el crédito nacieron los depósitos que han alimentado la demanda y los beneficios y la inflación, y que llegado el momento se extinguirán con la propia cancelación de la deuda: sí, cuando tú lector decidas destinar tus ahorros del año a la amortización anticipada del crédito hipotecario.
Frente a esta concepción, que es el activo fundamental de la aportación de Keynes (de toda su obra, y especialmente de la posterior a 1936 que a menudo se ignora), se nos ha vendido la idea victoriana de que la pasividad del hombre frugal ( no el emprendedor) y el equilibrio ( no el que apalanca capitales) eran los protagonistas de la expansión económica. Una superchería que tiene los días contados, pero que - como los timos piramidales siempre reaparece. Como ocurrió hace muy poco en los Estados Unidos, un buen día se dieron cuenta de tenían un extraordinario superávit público pero que florecía a costa de un alarmante despliegue del déficit privado. La economía empresarial funciona mediante desequilibrios de gasto que son necesarios para rentabilizar las propias decisiones de inversión, y por lo tanto un repliegue del gasto privado arruinará el crecimiento si no es compensado por el sector público.
Claro que siempre habrá quien recuerde otra mágica ruta de escape, la del sector exterior, que como todo el mundo sabe es salida para unos y problema para otros, y que colectivamente para Europa no parece que pueda ser de ayuda con un euro que por fin comienza a ser un joven fuerte después de tanto aliento recibido. Por si el escenario no fuera ya suficientemente complicado, el Banco Central Europeo se apresta a apagar el incendio inflacionista ( que siempre tiene varios padres, y el auténtico a menudo no es el más conocido) con la gasolina de mayores tipos de interés. Lo que ocurrirá será más de lo que ya hemos visto estos pasados meses en un contexto de caída de la demanda: el que puede sube más los precios para compensar ( ¿quién se cree que había que esperar a abril para redondear?), hasta que la demanda sea agónica y la gente se quede sin empleo. Los bancos seguirán aplicando parecidos márgenes pero sobre tipos más altos, con lo que tampoco les irá tan mal; de hecho, saben que ahora conviene crecer a lo alto porque engordar entraña riesgos. Adivinen pues, en esta historia de emprendedores, trabajadores, banqueros y rentistas que es la economía en que vivimos, la hora de quién está sonando.
9-6-2002
Alberto Alberdi Larizgoitia